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COLEGIO PROFESIONAL DE PERIODISTAS DE ANDALUCÍA

Mostrando entradas con la etiqueta Periodismo Constructivo [Ángel Fernández Millán]. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 15 de junio de 2022

  • 15.6.22
"En España mueren cada año más de 60.000 personas a causa de enfermedades provocadas por el consumo de tabaco, lo que equivale a más de 160 defunciones diarias como consecuencia de fumar. Y se estima un mínimo de 1.228 muertes atribuibles a la exposición al humo ambiental de tabaco en no fumadores, aumentando el riesgo de padecer enfermedades crónicas como cáncer de pulmón, dolencias cardiovasculares y problemas respiratorios", según resume el Ministerio de Sanidad en su sitio en la red.


Ante la magnitud de este desastre, la Generalitat de Cataluña estudia imponer una tasa de 20 céntimos por cigarrillo, cantidad que se devolvería si se llevan al estanco las colillas correspondientes. Es una medida con una doble intención: desincentivar el consumo y atajar el problema de los residuos. Serían 4 euros por paquete y el sistema es el mismo por el que al comprar un electrodoméstico nuevo le recogen el usado.

También se aplica en los planes de incentivo para renovar el parque automovilístico en los que se obliga a entregar el vehículo viejo a un desguace autorizado. O en la tasa que se recupera en muchos países al devolver los envases de vidrio de las bebidas.

El Ayuntamiento de Barcelona, por su parte, prohibirá fumar en las playas a partir de julio. La medida se pondrá en marcha tras la evaluación de las pruebas piloto realizadas el verano pasado en las playas de su término municipal y el período de aviso que comenzó en abril y terminará el 30 de junio.

Las colillas son uno de los principales problemas de la recogida de residuos y más aún en las ciudades con mar, donde estas acaban en su mayor parte en la arena de las playas. Los filtros de las colillas tardan diez años en degradarse y en desaparecer.

La sociedad catalana se suele adelantar en la implantación de innovaciones disruptivas en muchos ámbitos y, en este caso, el Ayuntamiento se ampara en una norma estatal aprobada a finales de marzo en el Congreso de los Diputados, que permite a los ayuntamientos regular la limitación de fumar en las playas y sancionar a aquellos que no cumplan la ordenanza municipal.

Remedios y soluciones existen para casi todos los problemas, pero faltan la imaginación y la voluntad política para poner en práctica lo que se debe y piden el sentido común y la sensatez.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 1 de junio de 2022

  • 1.6.22
En los últimos años la verdad y la mentira libran a diario un duro combate por instalarse en la mente de millones de personas. Abordar cualquier tema en la actualidad requiere antes que nada desmontar las falsedades fabricadas por los grupos de presión y las organizaciones políticas más extremistas sobre las cuestiones sometidas a debate.

Chabola de una persona sin techo en un lateral de los Teatros del Canal, pertenecientes a la Comunidad de Madrid.

La pobreza es uno de esos temas sobre los que la miopía política interesada aparta la mirada pública hasta esconderlo. En marzo, el consejero de Educación y portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, se preguntaba retóricamente dónde estaban ese millón y medio de pobres que el último informe de Cáritas sobre exclusión social y pobreza dice que hay en la capital de España, porque él no los veía alrededor del atril de su comparecencia tras el Consejo de Gobierno semanal.

El Foro Profesional por la Infancia de Andalucía celebró el 23 de mayo en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla un debate para visibilizar la pobreza próxima, la que tenemos al lado y nos resistimos a ver. Sobre la mesa, datos tan contundentes como que el 29,5 por ciento de los niños, niñas y adolescentes en Andalucía, es decir, 469.995 menores de 14 años, se encuentran en riesgo de exclusión social, según el Observatorio de la Infancia en Andalucía, con datos referidos a 2019.

Otras estadísticas, como las aportadas por Save The Children en su informe de 2021, la Red Europea contra la Pobreza y el Consejo de la Juventud de España, completan una dura radiografía que la pandemia y la crisis derivada de la invasión de Ucrania no han hecho más que empeorar.

En el tríptico repartido a los participantes en el referido debate se enumeran los mitos, leyendas y falsedades elaborados sobre la pobreza. “Para acabar con la pobreza, crear riqueza” es uno de los eslóganes preferidos por los neoliberales más radicales y que hoy predican las derechas y ultraderechas del planeta, pero que la realidad desmiente a diario al comprobarse que el aumento de la riqueza en manos de la minoría de milmillonarios solo acarrea un mayor número de personas excluidas y pobres.

Debate sobre la pobreza celebrado el 23 de mayo en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla.

Otras dos falsedades que circulan desde hace años son “las ayudas económicas crean vagos y no propician la búsqueda de empleo” y “los que más tienen es porque han trabajado más.” La primera culpa a los pobres de su situación y la segunda recurre a la meritocracia y a la mal llamada cultura del esfuerzo para justificar la injusticia de la desigualdad de oportunidades.

Como dijo Lilith Verstrynge la semana pasada “el mito de la meritocracia convierte los problemas colectivos en culpas individuales; si te va mal es porque no te esfuerzas, pero lo que no te cuentan es que lo que importa no es tu esfuerzo sino muy probablemente, y en la mayoría de las ocasiones, tu código postal, tu entorno y tu capital cultural.”

La pobreza hoy se feminiza y se cronifica especialmente en los hogares monomarentales, al tiempo que aumenta la aporofobia o rechazo a los pobres, instigada por la xenofobia de la extrema derecha que culpa a la inmigración de los problemas en los barrios marginales.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍAS: ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 4 de mayo de 2022

  • 4.5.22
El cambio climático es el principal desafío de las dehesas andaluzas, que tienen 1,2 millones de hectáreas (27% de la superficie agraria regional) y son la primera frontera frente a la desertización que avanza desde la orilla sur del Mediterráneo. Esta ha sido la conclusión más importante del I Encuentro Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena, celebrado el pasado miércoles, 27 de abril, en el Centro de Interpretación "Ribera del Cala" en la localidad sevillana de El Real de la Jara, en el Parque Natural Sierra Norte.


Medio centenar de personas entre ponentes y representantes de todos los sectores implicados debatieron de la mañana a la tarde sobre las buenas prácticas que se deben aplicar con urgencia para conservar y potenciar este vital ecosistema presente en un centenar de municipios andaluces en los que ocupan más de la cuarta parte de sus territorios con tan solo el 2,9 por ciento de su población, en torno a 250.000 habitantes.

Como suele ocurrir en estos encuentros, el debate más animado se produjo en la mesa redonda de clausura, donde afloraron los conflictos de intereses que se entrecruzan en el medio rural y que, de manera más o menos subliminal, ya se adivinaban desde la mañana.

Artur Lagartinho, líder del proyecto transfronterizo europeo Life Montado-Adapt y miembro de la Asociación de Defensa del Patrimonio de Mértola (ADPM) de Portugal, invitó a participar en la plataforma para adaptar las dehesas (montados, en portugués) a las consecuencias del cambio climático: aumento de las temperaturas, reducción y concentración de las precipitaciones e incremento de los fenómenos extremos (lluvias intensas y olas de calor).

María Dolores Carbonero Muñoz, investigadora y dinamizadora del centro del IFAPA en Hinojosa del Duque (Córdoba), presentó un valioso Decálogo para la gestión de la Dehesa en el contexto actual y María Luisa Sillero Almazán, coordinadora del Equipo de Diagnóstico de la Seca de la Agencia de Medio Ambiente y Agua, hizo balance de los cerca de cuatrocientos asesoramientos realizados a agricultores afectados por esta enfermedad de las encinas y los alcornoques de las dehesas.

La presidenta de la Fundación Monte Mediterráneo, la alemana Ernestine Lüdeke, que gestiona de manera ejemplar la Dehesa San Francisco en el término onubense de Santa Olalla del Cala, desgranó las ventajas de su experiencia, que incorpora todas las dimensiones posibles de una explotación agroganadera ecológica. La exposición nos dejó con el deseo de visitar esta dehesa cuanto antes.


Esta crónica apresurada estaría incompleta si olvidara que el director del Parque Natural Sierra Norte, Vicente Castaño, moderó con habilidad los debates y salió bien parado de los reproches dirigidos a la Junta de Andalucía y al Ministerio de Agricultura, las administraciones públicas implicadas.

Desde mi visión periodística constructiva tengo que mencionar a todos los que participaron con aportaciones muy positivas, como María del Monte Orodea, de la Asociación Somos Sierra Norte; Diego Durán, de la Asociación Forestal Sierra de Aracena; José Manuel Castillejo Falcón, de la Cooperativa CorSevilla y José Ramón Guzmán, del proyecto Life Bio-Dehesa.

De todo hubo en la “dehesa del señor” que manifestó su escepticismo sobre el cambio climático y afirmó que en su finca no entraba ningún inspector salvo con una orden judicial y el apoyo de la Guardia Civil, un botón de muestra de la intransigencia decimonónica que aún persiste en el campo en pleno siglo XXI.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍAS: J.P. BELLIDO / ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 6 de abril de 2022

  • 6.4.22
La escasez provoca necesidad y estimula la búsqueda de remedios a las carencias. Por el contrario, la abundancia de un determinado bien nos acomoda y fomenta la pereza para buscar otras opciones alternativas. Los países con grandes reservas del petróleo o gas se han malacostumbrado a una energía barata y ahora tropiezan con los problemas derivados de una economía poco diversificada y con casi nula resiliencia.

Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, y José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, en la inauguración de la primera planta solar fotovoltaica flotante conectada a la red eléctrica de España en el embalse de Sierra Brava (Extremadura).

Las centrales nucleares, la apuesta de muchos otros países, para asegurar el funcionamiento de su economía tampoco es una solución sostenible como se ha demostrado a lo largo de sus varias décadas de existencia. A casi todos los niveles se ha preferido no complicarse la vida pensando en el futuro y explotar al máximo los recursos acumulados.

La globalización nos deslumbró con su espejismo de tener la máxima oferta de productos al alcance de un clic y nos olvidamos de la bondad y las ventajas de los bienes de kilómetro cero, sean estos alimentos, energía o productos básicos manufacturados.

El capitalismo con su mentira del crecimiento infinito en un planeta finito ha provocado el estrés de la gran mayoría de los ecosistemas y nos ha dejado en una situación de vulnerabilidad extrema como la que enfrentamos en la actualidad. El centralismo, la concentración de los recursos en unas pocas manos y en unos territorios muy concretos, es la causa de ese vaciamiento del medio rural en beneficio de las metrópolis urbanas.

Romper con esta dinámica exige un rediseño de los mapas mentales de las élites económicas y políticas y de la población en su conjunto. Si queremos autonomía y soberanía en la esfera personal y en la colectiva de nuestras comunidades, hay que plantearse una economía de kilómetro cero como la que se promueve desde hace años con la agricultura ecológica de proximidad.

La energía de kilómetro cero es la renovable (fotovoltaica o eólica) producida en nuestros tejados, en nuestras edificaciones de todo tipo y en las infraestructuras públicas como carreteras, vías férreas, canales de riego y pantanos, que deberían cubrirse con paneles solares y albergar generadores eólicos.

La concentración de la producción de energía en grandes centrales –sean nucleares, hidroeléctricas o solares– solo beneficia a los grandes oligopolios eléctricos, frena el autoconsumo y es poco sostenible por las pérdidas que se producen en las líneas de transporte y distribución.

Suprimir zonas de cultivo para instalar parques solares es antiecológico, lo razonable es aprovechar las infraestructuras públicas cuyo suelo ya está amortizado para ponerlas a producir energía renovable y reducir el déficit de las administraciones locales, provinciales y locales.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍA: ACCIONA

miércoles, 23 de marzo de 2022

  • 23.3.22
Hay muchas Españas vacías, mucho territorio vaciado de población y edificios vacíos y sin uso de ayuntamientos, diputaciones, autonomías y Gobierno de España. El problema es grave porque implica recursos desaprovechados, deterioro de unos bienes públicos que se pagan con el dinero de los impuestos y, en definitiva, despilfarro al no utilizar o reutilizar unos inmuebles que pueden ahorrar muchos alquileres o nuevas construcciones.

Cuartel de Artillería abandonado y en desuso, a las afueras de Sevilla.

La existencia de este patrimonio fantasma suele plantearse periódicamente por la oposición en los ayuntamientos de capitales de provincia como un argumento contra la falta de iniciativa de las administraciones locales en esta materia. Ayuntamientos como el de Sevilla, por ejemplo, han elaborado censos de edificios vacíos de titularidad municipal y elaborado normativas para su cesión a entidades sociales que permitan su correcto aprovechamiento por la comunidad.

El Ayuntamiento de Córdoba tenía a finales de 2019 más de veinte edificios vacíos sin uso definido y su Área de Gestión estaba realizando un inventario antes de decidir el futuro de cada uno de ellos, según afirmó el concejal de Ciudadanos, Antonio Álvarez. En Lucena, a finales de 2020, el Ayuntamiento encargó a una empresa externa un estudio para evaluar qué hacer con los inmuebles que tenía sin uso, que iban desde edificios históricos a proyectos fallidos de construcción reciente.

Solo contabilizando el patrimonio municipal sin uso en las principales ciudades andaluzas sale un censo por encima del centenar de construcciones de muy diverso tipo. En febrero de 2021, Ganemos Jerez apremiaba a su Ayuntamiento a recuperar los inmuebles vacíos en el centro para darles uso y poner freno a la despoblación.

El problema denunciado tiene soluciones y modelos de buenas prácticas que pueden servir de referencia para una reutilización con rentabilidad social. Uno de los ejemplos más recientes en Andalucía está en el municipio sevillano de San Juan de Aznalfarache, donde su Ayuntamiento ha cedido por veinte años el antiguo Cine Loreto del Barrio del Monumento a la Fundación para el Desarrollo Tecnológico, Sostenible y Circular (Funddatec) para su sede central.

Sede de Funddatec, en un edificio cedido por el Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache (Sevilla).

El edificio cedido en San Juan fue rehabilitado hace una década con fondos europeos para Taller de Empleo, pero la crisis económica y el recorte en los cursos de formación lo dejaron cerrado y sin uso hasta su reapertura en octubre de 2021. Desde entonces hasta la fecha, la sede de Funddatec se ha convertido en un activo centro cultural con espacios para exposiciones, un aula de Informática, un auditorio, un salón multiusos y varias salas de reuniones.

En su interior funcionan una cátedra de Flamenco, proyectos como Orquestas Inclusivas y Mayores Digitales, ImpactArte (Muestra Internacional de Arte con Impacto de Género), un espacio formativo de la Fundación Samu y actividades puntuales de asociaciones y entidades culturales del municipio, de la comarca del Aljarafe y de Sevilla.

La colaboración público-privada puede servir con imaginación y creatividad para innovar socialmente y encontrar fórmulas que rescaten del olvido y de una más que previsible ruina a centenares de edificios y que estos se conviertan en ejes dinamizadores de barrios y pueblos.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍAS: ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

miércoles, 9 de marzo de 2022

  • 9.3.22
La pertinaz sequía era la expresión utilizada durante el franquismo para hacer digerible la falta de infraestructuras hidráulicas y sus consecuencias entre la población: restricciones, carencia de depuradoras de aguas residuales y otros déficits relacionados.


Andalucía está en estado de sequía desde hace varios meses y las reservas de sus cuencas hidrográficas por debajo del 30 por ciento, casi la mitad de la media de los últimos diez años. De la gravedad de la situación da cuenta el hecho de que la mayoría de las diócesis han iniciado ya rogativas para que las lluvias empapen nuestros campos.

La Junta de Andalucía ha anunciado obras de emergencia en diferentes zonas por un importe de 17 millones de euros para remediar los casos más urgentes de escasez en el abastecimiento de poblaciones. En la cuenca del Guadalquivir se anuncia una cuota de agua para riego en torno a los mil metros cúbicos por hectárea y año, cuando lo necesario se sitúa entre los tres y cinco mil metros cúbicos por hectárea.

El calentamiento global dispara la evaporación y reduce drásticamente el agua embalsada. En este contexto todo apunta a que nos encaminamos casi sin remedio a una emergencia climática con impactos devastadores en la agricultura, la ganadería y el turismo.

Cuando aún nos encontramos en medio de una crisis pandémica de incierto futuro, es necesario analizar las soluciones disponibles para combatir los efectos de la sequía. La primera opción que tenemos a corto plazo es la reutilización del agua.

Reutilización de las aguas residuales tratadas.

Andalucía sólo reutiliza el 4,8 por ciento de sus aguas residuales tratadas, por debajo de la media nacional, que se sitúa en el 11,21 por ciento, según datos del Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía (COBA).

El biólogo del COBA Francisco Mora, experto en el tratamiento y la reutilización del agua, ha señalado que ese 4,8 por ciento suponen 101.541 metros cúbicos reutilizados de los 2.113.908 metros cúbicos tratados.

Mientras, en España se reutiliza el 11,21 por ciento (1.534.100 metros cúbicos reutilizados de los 13.684.537 metros cúbicos tratados), según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al año 2018.

Para Francisco Mora, que está al frente de la planta de tratamiento de aguas de Agro Sevilla Aceitunas en la La Roda de Andalucía (Sevilla), es de destacar "el esfuerzo de las industrias agroalimentarias en Andalucía para depurar sus aguas en origen y compatibilizar el desarrollo industrial con el respeto al medio ambiente, el cual debe ir de la mano de la Administración pública fomentando medidas programadas para solventar las deficiencias en el saneamiento de aguas residuales urbanas".

La reutilización de las aguas residuales tratadas es uno de los pilares de la economía circular y uno de los ejes del Plan de Recuperación y Resiliencia que España ha diseñado para implementar el Pacto Verde de la Unión Europea.

Desalación

La segunda opción ante la sequía es la desalación del agua de mar y la de las aguas salobres. En Andalucía, las desaladoras de mayor capacidad se concentran en la provincia de Almería. La del Bajo Almanzora produce 15 hectómetros cúbicos al año, garantiza el agua a 140.000 habitantes y riega más de 24.000 hectáreas. La de Carboneras tiene una producción de 42 hectómetros cúbicos por año, beneficia a 200.000 personas y asegura el riego a más de 7.000 hectáreas. La del Campo de Dalías produce 30,1 hm3 /año y suministra a 300.000 habitantes.

En la provincia de Málaga, la planta de El Atabal es una de las mayores desaladoras de España y produce 76 hm3 /año. La de Marbella suministra agua de calidad para la Costa del Sol y es una pieza clave para el mantenimiento del sector turístico.

Granada, Cádiz y Huelva no disponen por ahora de desaladoras de gran capacidad, pese al déficit hídrico y la sobreexplotación de los acuíferos en el entorno del Parque Nacional de Doñana

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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