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domingo, 4 de mayo de 2014

  • 4.5.14
No es ningún misterio, pues ya lo hemos confirmado en varias ocasiones, que en la actualidad 3DS está insuflando vida en una medida incalificable a las arcas de Nintendo frente a una difunta Wii y una ausente Wii U. Sin embargo, no es la primera vez que una portátil adquiere un papel protagonista en las finanzas de la compañía.

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Estudiando con perspectiva su historia, vemos de hecho que su principal baza, en numerosas ocasiones, ha sido su mercado portátil. Y esta tradición se retrotrae a finales de los años ochenta, cuando apareció la “primera” portátil de la Gran N: la Game Boy.

El pasado lunes se cumplía el 25º aniversario de la existencia de esta consola, nacida en el 1989. Aunque en la actualidad la apodada Game Boy Classic no sea más que un ladrillo enorme e insostenible, su creación marcó el inicio de la era dorada de las portátiles, asentando su nicho de mercado hasta nuestra época.

Contando con una tecnología claramente inferior a otras consolas de su época –sus juegos estaban en “verde y negro” frente a los colores de Game Gear, la competencia directa de mano de SEGA-, todo indicaba inclinarse en contra de la por aquel entonces neonata.

Pero desde Nintendo se tuvo una inteligente estrategia con la que no contaban sus rivales: su diseño más ligero y reducido que el habitual, obra del visionario Gunpei Yokoi, la haría más atractiva que las del resto de firmas.

Adentrándonos en sus prestaciones, la grisácea requería de cuatro pilas que aseguraban una duración de entre 8-10 horas, frente a las 6 pilas que hacían falta para disfrutar de 4 a 6 horas en el resto de portátiles. Esto se traducía en una inversión menor de capital y en un incremento del tiempo en el que los infantes no requerían de una recarga de alcalinas. Y así todos contentos. A este recorte económico había que sumarle uno anterior, efectuado en el momento de la compra: Game Boy era la más barata del mercado.

Con tantas ventajas frente al resto, ¿alguien de la época debería haber buscado algún motivo adicional para invertir sus pesetas en este nuevo aparato? Falta no le hacía, pero aún queda por citar el elemento principal de todos: la calidad y cantidad de juegos de su catálogo.

La “maquinita” venía en un pack con el famoso Tetris, con el que las tardes de distracción estaban aseguradas, pero esto no es más que el comienzo del lienzo. Desde Link´s Awakening, hasta adaptaciones cinematográficas como Robocop, pasando por auténticos hitos de la historia del videojuego como Castlevania II: Belmont´s Revenge.

El colofón de sus ventajas llega en términos de resistencia: equiparable a la de un Nokia de la década anterior. Estaba hecha a prueba de golpes, caídas e incluso guerras. Resulta memorable y digno de alabanza que haya un ejemplar que sobreviviera a la Guerra del Golfo. Chamuscadito y todo, pero plenamente operativo.

Vendrían con los años, pero los logros de Game Boy no se han dejado de suceder hasta el fin de sus días en el 2003. Tal es así, que en sus entrañas se cocieron tres grandes sagas que cuentan con seguidores alrededor del mundo.

La primera es la línea de títulos relacionados con la bolita rosada Kirby, que aparecería por vez primera en Kirby´s Dreamland, seguida por la primera aparición del archienemigo Wario en Super Mario Land 2: 6 Golden Coins que le brindaría la oportunidad de protagonizar su propia forma de hacer juegos –Wario Land y Wario Ware-.

Aunque hemos dejado lo mejor para el final. En el 1996 para Japón, en torno a tres años después para el resto del mundo, estallaría gracias a esta consola una de las mayores fiebres de la cultura pop de los últimos años: Pokémon Rojo/Azul.

Los primeros 150 –Mew era cosa aparte- monstruos de bolsillos llegaron cuando Game Boy Color estaba en pleno proceso de gestión. Pese a ello, la versión Classic tuvo su renacer y sirvió de cobijo para cientos de jugadores que decidieron seguir los derroteros de Ash Ketchup de Pueblo Paleta.

Además de esta versión con pantalla a color, hubo una revisión que recibió el nombre de Pocket (más pequeña y ligera, que requería de tan sólo dos pilas), y las distintas variaciones de Game Boy Advance.

A todo color, mejores gráficos y con una reducción más acentuada aún de peso, esta última ya contaba con prestaciones más diversas, por lo que en algunos casos se ha llevado a separarla de la rama principal. Sería la DS la que rompería del todo con esta forma de entender el mercado portátil, con mejoras gráficas y la afamada pantalla táctil.

Hablar de Game Boy es recordar incontables horas de diversión infantiles. La tercera consola más vendida de la historia –más de 118 millones de unidades- aportó además del nacimiento de sagas intachables, la esencia misma del mercado portátil.

Por todo ello, fue un sistema que rompió moldes en todos sus sentidos. Aunque por su similitud con un ladrillo debería haberlos construido. Es igual. Sea como fuere, no queda más que felicitar los 25 años de ese “niño de juego” que ya casi debería denominarse “Game Young”. Jamás el color gris supuso tanta felicidad.

SALVADOR BELIZÓN / REDACCIÓN

domingo, 19 de enero de 2014

  • 19.1.14
El refranero español, aunque sin duda útil, debería adaptarse al transcurrir de los tiempos y no hacer oídos sordos a las nuevas corrientes sociales. Todavía quedan ilusos que esperan –inútilmente- cambiar de vida al inicio de año, pero la mayoría nos hemos dado cuenta de que no es más que una patochada para no remover conciencias.

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Por ello, el dicho “Año nuevo, vida nueva” debería sustituirse por “Año nuevo, juego nuevo”, porque si hay algo que se cumple de seguro cada compendio de 365 días, es que el calendario de lanzamientos se pone a punto para deleitar a los jugadores. Así pues, vamos a destapar lo que de seguro nos espera en el 2014 y lo que no se ha confirmado pero que quizás llegue.

Arranquemos motores con los lanzamientos de fecha fijada. Para enero no hay nada especialmente memorable, por lo que pasaremos al mes del romanticismo que es febrero. ¿Qué mejor regalo a la pareja que una copia de Yaiba: Ninja Gaiden Z? Porque regalar cosas bonitas y clichés diversos está ya muy visto.

De esta saga de ninjas damos un salto de mono hacia Donkey Kong: Tropical Freeze, una continuación directa de Country Returns en la que Retro Studios pone toda la carne en el “hielo”. Para robar los plátanos de este gorila llega Thief, un reboot –vuelta a los orígenes de la saga con nuevos planteamientos- que trasladará las aventuras de Garreth a las consolas de la actual generación. Acabamos el mes con Castlevania: Lords of Shadow 2 del estudio español Mercury Steam, que intentarán darle fin a la trilogía de Konami.

El mes con mayúsculas de lanzamientos asegurados, será sin duda alguna marzo, tanto por calidad como por cantidad. Sin un día específico, llegará a Xbox One el juego Titanfall, un shooter de toques futuristas que hará de contraposición a la estética manga de The Witch and the Hundred Knight, del japonés Nippon Ichi.

La magia nipona continúa con el lavado de cara de la remasterización Final Fantasy X HD, un regreso a las tierras de Zanarkand con un Tidus más pulido y melodías revisadas. Un auténtico logro por parte de Square-Enix.

A la armonía del peregrinaje de Yuna, se le impone las gamberradas y el humor irreverente de South Park: la Vara de la Verdad. Una entrega de RPG donde los niños de la famosa serie de televisión deberán, a base de chistes escatológicos y un abusivo uso del lenguaje, defender un palo al que llaman “la Vara”. El spot publicitario de Limón&Nada llevaba razón. Por último Infamous: Second Son envolverá en llamas a los usuarios de PS4 también en marzo.

A partir de abril comienzan las suposiciones y las fechas más generales. Es por ello por lo que pasamos al segundo grupo, al del resultado de la investigación y los toques de intuición. Sí señores, vamos a jugar a Imagina ser analista. Michael Patcher lo hace a cada momento y muchos lo consideran el mejor de todos. Aunque acierte tres de cada diez comentarios. Vamos allá.

El retraso de Watch Dogs por parte de Ubisoft del pasado noviembre a primavera de este año, hace pensar que sólo quedaban ultimar unos detalles con cierta relevancia, quizá posibles bugs –fallos- o mejorar la jugabilidad. Podría estar para abril si no se demora demasiado.

La versión online de The Elder Scrolls también está fijada para abril, aunque se desconozca día exacto. A la velocidad del rayo pasamos a las fugaces y desternillantes carreras anti-gravitatorias de Mario Kart 8. El lavado de cara de las carreras del fontanero en alta definición apunta quizá al mes de mayo, con una distancia suficiente para alejarse del estreno de Donkey Kong pero también dejando un margen al nuevo Super Smash Bros.

Nintendo podría refrescar la sequía veraniegas de lanzamientos con este crossover de lucha. Así daría manga ancha a la compra de los jugadores y se distribuiría los ingresos para un 2014 que no se presenta demasiado repleto de nuevas caras para Wii U.

Bayonetta 2, la secuela de la bruja homónima de Platinum Games podría aterrizar entre junio-agosto. En el Madrid Games Week se mostró una demo bastante avanzada, por lo que el resultado final no debería estar muy lejos de mostrarse. Por otra parte, de no demorarse demasiado su localización, Drakengard 3 podría estar listo igualmente en los últimos compases del verano. Más de seis meses desde que se hubiera puesto en el mercado japonés deberían ser suficientes para alcanzar territorio occidental.

Exceptuando Everybody´s Gone to Rapture, que podría estar acabado en septiembre debido a su condición alejada del Triple A –juegos comerciales de grandes magnitudes-, los demás títulos se irían a finales del 2014, si es que llegan a tiempo para la cita.

Estaríamos hablando a nivel nipón de Final Fantasy XV, ya que en España no llegará de seguro hasta el 2015. Esta situación es ajustable a la edición española de Tales of Xillia 2 y a Yarn Yoshi, la reinvención del pequeño dinosaurio hecho con hilos que bebe de Little Big Planet.

Los fans europeos se quedarán sin Persona 5 y Persona Q Laberynth en estos doce meses, algo que no le pasará a los seguidores japoneses de la creación de Atlus. Quantum Break, de Xbox One, podría llegar en torno a noviembre-diciembre, aunque los datos que se conocen sobre este nombre oscilan entre el cero y la nada.

También hay un rincón para los títulos esperados que no verán la luz hasta, como pronto, 2015. El juego indie Mighty No. 9, sucesor espiritual del Megaman de Kenji Inafune, es el encargado de abrir esta categoría, pero hay más juegos que le respaldan.

Kingdom Hearts III podría no estar acabado hasta septiembre del 2015 con total seguridad, y los futuristas X de Monolith, padres de Xenoblades Chronicles, así como Cyberpunk superarán fácilmente la parcela del año 2014.

Por último, se desconoce dato alguno de la continuación Mirror´s Edge 2 –aunque con algo de suerte, Faith llegaría de octubre para delante- ni de The Last Guardian, la última creación de Fumito Ueda que de seguir este ritmo, será de veras la última por haber alcanzado el autor la edad de jubilación con tanto atraso.

Naughty Dog tendrá un año relajado sin ningún software que lanzar, más allá de Left Behind, el DLC que expande la experiencia de The Last of Us. Aunque se sabe que crearán más secuelas de Uncharted, es de sentido común no fecharlas hasta el próximo año.

Como pueden comprobar, en líneas generales el 2014 ofrecerá de todo para todos. El menú ya está servido. Ahora está en sus manos escoger el plato que más les atraiga.

SALVADOR BELIZÓN / REDACCIÓN

domingo, 29 de diciembre de 2013

  • 29.12.13
Habiendo pasado un año desde el lanzamiento de Wii U, uno desde los casi simultáneos Playstation 4 y Xbox One y con el 2013 agitando la mano en gesto de despedida, es momento de hacer un balance del mercado de las videoconsolas actuales.

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La primera duda que se le habrá levantado al ladino lector es la de qué compañía tiene mejores ventas. La respuesta corta es Nintendo. Para la explayada tendrá que esperar un poco más, ya que como hace el Ejecutivo con las cifras del desempleo, los números de “la Gran N” también están adulterados, maquillados o directamente manipulados. Que con la que está cayendo no estamos para andarnos con rodeos.

El año fiscal de Nintendo está siendo un balancín de grandes escalas. Su última portátil, la 3DS, no tuvo un arranque positivo debido a un hardware prácticamente idéntico al de su antecesora –DS- y un catálogo de lanzamiento escaso, que no pobre en calidad.

Este año que se nos escapa entre los dedos, ha supuesto una inyección de adrenalina con juegos de la talla de Luigi´s Mansion o Fire Emblem: Awakening que han hecho que a la portátil se le suba “la bilirrubina”. El respaldo de la compañía a su dispositivo ha impulsado las ventas hasta colocar más de 40 millones de ejemplares en las manos de los jugadores.

Y mientras los padres de Mario Bros. celebran con cava en una mano los “ceros” que 3DS consigue –cada vez más cerca de los 154 millones de DS-, con la otra se ponen el velo para acudir al funeral de Wii U. Un año después de su estreno, en un ya lejano noviembre de 2012, esta sobremesa se ha instalado en 4 millones de hogares del planeta. Como dato aislado no es negativo, pero vivimos en una historia con un desarrollo que se prolonga desde el Australopithecus hasta nuestros días.

Precisamente por eso, sería necio no equiparar este apunte con otros tantos posibles. Al ejecutar esta operación, los resultados son nefastos: Nintendo está lejos, pero que muy lejos, de tan siquiera rozar los 100 millones de Wii vendidas. Si la situación de esta compañía es más favorable, es gracias a su portátil. Larga vida a las baterías recargables.

Algo polarmente opuesto vive Sony. PS4 ha aparecido en la vida de 2,1 millones de compradores a lo largo y ancho del planeta, desde que estuviera a la venta a mediados del pasado mes. Sin contar que en Japón, país “pro-Sony” por naturaleza, la consola no llega hasta febrero, momento en el que los números aumentarán exponencialmente.

Desconocemos el porqué de estas ventas con el catálogo tan pobre que tiene de salida. Killzone: Shadow Fall tiene una nota bastante discreta en los medios especializados y Knack... bueno, Knack es el niño tonto de la familia. El que quiere poner la mesa y se le caen los platos.

Quizá el Espíritu de las Navidades Futuras haya hecho algo para que PS4 venda tanto. Sea como fuere, dejando a Dickens reposar en paz, la nipona ha conseguido en un mes, de golpe y porrazo, la mitad de lo logrado por Nintendo. El mérito no es de Sony por vender mucho. Es de “Ninty” por vender poco.

Pero nadie se libra de su lastre particular, un dudoso orgullo que Playstation Vita lleva por emblema. Este aparato apenas logra un “bien bajo” en sus notas: 6,47 millones de unidades. Una cifra que va a la par de su escuálida oferta: apenas un Uncharted y Gravity Rush que no pueden sustentar la necesidad de poseer este aparato.

Si Nintendo se descuelga por Wii U y Sony pasa las noches en vela por PS Vita, llega la irresponsable de Microsoft y se despreocupa de sus “hijos” portátiles, porque con la “hermana mayor” le es suficiente. Xbox One ha obtenido un total de 2 millones de ganancias, de las cuales 909.132 millones pertenecen a los primeros nueve días. Pero hasta los aventajados de la clase tienen sus días malos.

Si ponemos el punto de mira en los títulos que oferta, vemos más de lo mismo: no hay juegos que avalen su adquisición. Aunque es cierto que entre tanta morralla, algo brilla. Killer Instict trae consigo el renacer de un clásico y un espectáculo visual francamente agradable, mejorado por la luminosidad de Forza 5.

Por el contrario Ryse: Son of Rome lleva la dinámica God of War al campo de la “consola verde”, dejando por el camino lo mejor de Kratos y recopilando sus puntos negativos. Aun con los datos ofrecidos, no nos quedemos en la superficie. Ahondemos más en un hecho de plena relevancia: el precio.

Tomando como referencia una de las cadenas de videojuegos más famosas a nivel mundial, GAME, podemos sacar la siguiente conclusión: no hay excusas para tener una PS4/Xbox One en lugar de una Wii U. Quien no la tiene es porque no quiere tenerla.

Mientras la sobremesa de Nintendo cuesta 300 euros con un juego, la de Sony sale 445. En el caso de Microsoft, 530. Precisamente por sus diferencias de coste económico, tienen más mérito los dos millones de PS4 o Xbox One vendidas en un mes, que los 4 en un año de Wii U, que presenta un coste claramente inferior.

Podemos decir con la boca llena que no nos sorprenden estos resultados que ya vaticinábamos en verano de 2012. Pero aunque nos entristezca entonar aquel detestable “te lo dije”, no queda más remedio que hacerlo. Así las cosas, los resultados son los siguientes: Nintendo vence por dopaje de cifras y Sony se gana el segundo puesto en una reñida disputa con Microsoft gracias a la “photo finish” por tener 2,1 millones de ventas, 2 millones en el caso de la segunda.

De todos modos, solo ha pasado un mes desde el lanzamiento de PS4 y One, por lo que los datos pueden volcarse. Lo que es de seguro es que superarán holgadamente las marcas de Wii U. La pugna entre 3DS y Vita es tan ridícula, que es mejor ofrecer el resultado en una línea: la de pantalla doble atiza a su contrincante por goleada.

A modo de reflexión final, para que debatan con su almohada y no se aburran tanto por las noches, decirles lo siguiente: en España, uno de los países con la peor situación económica del ¿Primer Mundo?, se han comprado 80.000 consolas PS4 en noviembre.

A un precio que rondan los 400 euros, concluimos que los españoles han invertido unos 32 millones de euros, tan sólo en videojuegos de la marca Sony. Muchos de ellos serán los que se quejan cuando sube la luz y luego pueden encontrarse en los bares caña en mano. ¿Crisis? ¿Qué crisis?

SALVADOR BELIZÓN / REDACCIÓN

domingo, 15 de diciembre de 2013

  • 15.12.13
En esta ocasión, vamos a sumarnos a la moda de lo abstracto impuesta por la española (aunque no lo parezca) Lo imposible, cogiendo el título que hemos traído para esta ocasión. Además, si la licencia fílmica no hubiera sido suficiente, nos vamos a desplazar hasta la propia esencia de la compañía Disney y vamos a copiar uno de sus esquemas y clichés más famosos: contar una historia con moraleja. Eso sí, intentaremos que estás líneas se asemejen más a la Disney de los años 80-90, bastante lejos de los palos de ciego que está acometiendo ahora.

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Planteamiento: érase que se era, una nueva generación de consolas de sobremesa que llegaba al mercado. Todos los chavales del reino estaban como locos por adquirir un ejemplar. Por este motivo, reunieron 500 euros los seguidores de Xbox One, 400 los amantes de PS4 y se dispusieron a intercambiar su ilusión materializada en billetes por esa nueva magia en forma de aparato.

El día que terminaron de recopilar todo el dinero, fue el día de mayor magia consumista de todo el país: el Black Friday, un día donde los “conjuros” estaban más baratos. Mientras tanto, en unas tierras muy lejanas donde los videojuegos eran más extraños, un joven reunió más de 1.300 euros para conseguir la última de Sony.

Nudo: una vez que abrieron las puertas de los locales mágicos, todos los chiquillos salieron escopeteados para agarrar la deseada consola y podérsela llevar a casa. Mientras tanto, el inquieto mozo de los recónditos parajes se hacía con su artículo deseado tras mucho tiempo de espera.

Desenlace: ahora es cuando ofrecemos la lección de esta encantadora –a nivel superfluo- historia y desmontamos el mito.

Este cuento no trata ni de lejos, que nos pillen confesados, del arquetipo “lucha por lo que quieres y lo conseguirás”. Entre otras cosas, porque “con la que está cayendo encima”, poder desembolsar 500 euros de un golpe y porrazo sólo está al alcance de unos pocos: los niños mimados. Y ni siquiera de todos. Tan sólo de unos cuantos. De los más consentidos. La “historia” va por otros derroteros bien distintos.

El planeta está perdiendo los estribos y las buenas formas. No vamos a desvariar en los motivos porque de un modo u otro todos sabemos de qué se está hablando aquí. No comentamos una crisis económica acuciante. Que también. Hablamos de una crisis moral, ética y lo peor de todo: ausencia de sentido común.

Comprarse nuevos sistemas está muy bien y puede ser muy gustoso –la cartera no aprueba esta afirmación-, pero hágase con precaución. Entre otras cosas, las primeras remesas de consolas nuevas tienen un índice mayor de posibilidades de presentar fallos en las piezas o en el funcionamiento. Sony asegura que en PS4 sólo se está dando un 1 por ciento de estos errores, pero quien se crea a ciegas esos datos claramente interesados, es que no ha visto nunca Heidi. Lo sentimos por Bankia.

Pero más allá de que una cantidad relativamente pequeña de consolas tengan fallas iniciales, del elevado coste de las mismas en los primeros meses y de que apenas cinco meses después del lanzamiento se está anunciando una versión “Slim”, más barata y mejor que la primera versión, hay algo más. Hay una cosa más profunda y menos visible si no es inspeccionada: el fanatismo.

No es comprensible la actuación de los compradores de PS4 y Xbox One corriendo por los pasillos de los establecimientos para coger una caja. Cualquiera que no supiera de qué iba el tema y pasara por allí pensaría que regalaban algo.

Pero no era así ni de lejos. Las puertas de los centros comerciales y tiendas colapsadas, revueltas en el interior para hacerle un favor a dos compañías que, por el “módico” precio de tan sólo 400-500 euros te otorgan un nuevo producto. Si es que está “tirao” de precio.

En cuanto al joven del otro reino, sí, el de las tierras lejanas, tenemos a un hombre que fue el primer cliente en comprar una PS4 en Sao Paulo y que desembolsó la friolera de 1.800 dólares, unos 1.300 euros en España. Como nota al margen, si nos quejamos de los precios de videojuegos en España, mírese lo abusivo de otras zonas del mundo.

¿Qué sacamos de todo esto? Que se pierde el uso de la razón por conseguir algo nuevo relacionado con un videojuego. Es cierto que se trata de una sobremesa nueva. Totalmente de acuerdo y comprensible la ilusión y el entusiasmo, pero de ahí a comportarse como si no hubiera mañana, gastando tan anchamente todo ese capital, hay un trecho importante. Incomprensible por otra parte gastarse 1.300 euros en un aparato.

Puede parecer que nos estamos tirando piedras sobre el propio tejado al criticar la compra de videojuegos, pero nada más lejos de la realidad. Hay que consumir con cabeza y actuar en consecuencia de unas necesidades.

No seamos hipócritas: con esto no decimos de hacer fila india para comprar ni invertir más de mil euros en una ONG. Que quien lo haga, bien por él, bastante falta hace la ayuda humanitaria en los tiempos que corren. Hablamos de comprar con la cabeza, menos con el corazón y de gastar el dinero en cosas más importantes incluso para nosotros mismos, para la pareja, la familia…

Se trata de saber que es “lo importante” y gastar nuestro tiempo y dinero en ello. Quizás la fantasía Disney ha empañado demasiado este texto. Quizás es que ya es Navidad... en El Corte Inglés.

SALVADOR BELIZÓN / REDACCIÓN

domingo, 24 de noviembre de 2013

  • 24.11.13
Después de trece días de luchas sindicales, Madrid vuelve a ser la ciudad resplandeciente que normalmente es. Ahora, el aroma a jazmín y limón reina de nuevo en la capital, pero no se podía decir lo mismo en el fin de semana del viernes 8 al domingo 10 de noviembre, primeros días de la huelga. No obstante, entre tanta pugna y olor a mugre, había algo que arrojaba un poco de luz sobre la ciudad. Se trataba del Madrid Games Week, la feria anual de videojuegos que retoma el legado del ya difunto Gamefest tras un año sabático. Sí, ese fin de semana, algo olió bien.

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Como ya hemos dicho, el Madrid Games Week ha supuesto un reinicio a la feria española de videojuegos por antonomasia. Y eso pasa factura. Las carencias que se pudieron apreciar en el Ifema no fueron muy acuciadas, pero sí que fueron unas cuantas.

La principal pega era la ausencia destacable de ciertas firmas de relevancia. No quedó rastro alguno de compañías como Ubisoft, Square-Enix u otras más “extravagantes” como Blizzard. Se intuye que la falta de presupuesto fue la principal causa de las desapariciones, que se tradujeron en áreas desocupadas destinadas al descanso. Algo que por muy de agradecer que sea, no es el objetivo principal de un evento de esta talla.

En otro orden de cosas, algunas áreas tenían una atención menor de la necesaria y eso era palpable. La zona de juegos indie de Playstation estaba desprovista de un encargado que controlara los tiempos de juego de cada persona, situación muy similar a la del stand de Namco-Bandai. Otros espacios como el de Nintendo, estudiaron lo suficiente para sacar un “progresa moderadamente” en este aspecto, pero no rozaron el notable.

Dentro de lo que cabe, estos fallos son salvables y se sustrae de todo esto que falta algo más de personal y planificación, pero no es necesario ser demasiado exigente. Esta primera edición no era más que una primera toma de contacto.

Pero hay un factor que dejo para el final por ser el más vergonzoso y denigrante: la auto-promoción de ciertos colectivos. No es de agrado acudir a un coloquio sobre juegos indie, y que el ponente se dedique más de veinte minutos a anunciar los nuevos títulos que tienen pensado lanzar desde su empresa, explicar cómo fueron sus inicios, cómo peinan a Pelusa, el gato de la empresa…

Pero que este hecho ocurriera en el stand de Gamelab, sin apenas supervisión –y con una insonorización más que cuestionable-, no es tan preocupante. Se puede personar bajo la excusa “son empresas pequeñas, tienen que promocionarse de algún modo”. Un argumento insuficiente, pero aceptable.

Lo decepcionante y enervante es que este hecho ocurra en el recinto de aDeSe, en una ponencia sobre el ciclo de desarrollo de un videojuego. En esta mesa concreta, dos desarrolladores de estudios pequeños indicaron el proceso de creación de un juego con claridad y corrección, por lo que bien podría haber acabado ahí.

Pero llegó el turno de los representantes de marketing de Namco-Bandai, Playstation y Xbox. Aunque ninguna participación de las dos primeras fue relevante, lo expuesto por el último fue intolerable. De los 15 minutos aproximadamente que habló, no dedicó ni uno sólo al marketing. Se centró en exclusiva a enumerar las ventajas y bondades de Xbox One. Una consola muy buena y bonita para la que ya hubo una mesa organizada por Hobby Consolas en la que, todo sea dicho, este otro integrante de Microsoft hizo un trabajo excelente.

Lo peor de todo, es que allí había un moderador que se limitó a esbozar sonrisas irónicas ante tal crimen al intelecto de los participantes, pero no hizo nada por detener al conferenciante en su marcha de propaganda a Xbox One. Un despropósito de dimensiones épicas que se podría haber evitado, pero que nadie evitó, formándose un esperpento como pocas veces se ha visto. Es como si en una convención del motor se hablara de bicicletas. Bochornoso.

“Pero, ¿qué es lo que huele bien de todo eso? Nada más que le sacas fallos”, será el pensamiento de más de un lector. Calma, lo bueno se hace esperar. A pesar de este pequeño listado de errores, que como ya prometí no ha habido ninguno grave (a excepción de la propaganda gratuita de Xbox One), sus bondades son mayores.

Las divisiones estaban claramente delimitadas: el área de PS, la de Xbox One, Nintendo, Battlefield… lo que permitía un acceso rápido a los productos deseados. Los encuentros convocados, en su mayoría, fueron dignos de ver y escuchar. A título personal, destacaría el arranque del ya citado Así es el ciclo de un videojuego y La mujer en la industria, donde se comentó el papel femenino en este mercado a nivel de usuario, investigación y desarrollo. Un hueco especial había que dejarle a El PC como plataforma de juego, que abrió los ojos a más de un escéptico de este sistema.

Hemos citado los lugares más vistosos y conocidos, pero los pequeños stands trajeron diversión por igual. Gracias a ellos, se pudo probar juegos orientales tan extravagantes como Taiko no Tatsujin, un juego donde se debe golpear un tambor tradicional japonés al ritmo de la música. Irrepetible es la experiencia ofrecida por el establecimiento de Mountain, que dejaba probar durante un minuto la realidad virtual del Oculus Rift. A través de esta suerte de gafas, se podía ver en primera persona un paseo por una montaña rusa. Con todas las sensaciones que transmite una de verdad. Incluido el mareo.

Pero lo mejor de todo, la enorme cantidad de juegos por venir o recientemente estrenados que se podían probar: Ryse: Son of Rome, Killer Instict, Beyond: Two Souls, Inazuma Eleven 3, Mario Kart 8, Dragon´s Crown…La lista es innumerable.

Todo lo citado no deja más que una conclusión: contando con fallas, desajustes y algún que otro problema en el control de contenidos: Madrid Games Week apunta alto. Para el año que viene pedimos más compañías y el anuncio de algún juego nuevo en territorio español.

Con eso y la misma calidad en los disfraces de los asistentes, el Ayuntamiento de Madrid y el Ifema pueden estar tranquilos que superarán, con creces, las 52.200 personas que han acudido en esta ocasión. Este perfume de videojuego te sienta bien, Madrid Games Week. ¿Dónde te lo has comprado?

SALVADOR BELIZÓN / REDACCIÓN

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