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Mostrando entradas con la etiqueta Cuaderno de viaje [Paco Bellido]. Mostrar todas las entradas
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viernes, 25 de agosto de 2017

  • 25.8.17
Italia tiene fama bien merecida de ser el país más hermoso de Europa. No en vano, ningún otro país tiene tantos lugares incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La ciudad con más lugares de interés dentro de esta prestigiosa lista es precisamente, Roma. Construida sobre siete colinas, la Ciudad Eterna es el principal reclamo de Italia.



Además de su esplendoroso pasado histórico, Roma acoge en su interior la Ciudad del Vaticano. Ninguna visita está completa sin recorrer la magnífica basílica de San Pedro y las impresionantes colecciones artísticas de los Museos Vaticanos.

Con tantos lugares de interés dentro del país no es fácil decantarse por unas ciudades en lugar de otras. Sin duda, uno de los destinos más románticos de Italia es Venecia, una poderosa república que en otro tiempo llegó a ser uno de los estados más prósperos e influyentes de Europa. Venecia está formada por más de un centener de islotes unidos por puentes. Además de dar el consabido paseo en góndola, en Venecia se pueden hacer muchas más cosas: visitar la catedral de San Marcos, el Palacio Ducal, visitar sus importantes galerías de arte, con la Galleria della Accademia a la cabeza.

Los amantes del arte no deben perderse Florencia, la magnífica ciudad donde el Renacimiento tomó forma. La ciudad es todo un museo en sí misma, con la Piazza della Signoria como principal punto de interés. Contemplar la puesta de sol desde el Piazzale Michelangelo, con la vista de los puentes que cruzan el río Arno es una experiencia inolvidable.



Otro de mis destinos favoritos es Sicilia, una isla con un rico pasado del que son testigos sus templos griegos, normandos, árabes y bizantinos. Palermo se asocia tristemente a la mafia y a la delincuencia, pero la ciudad tiene mucho que ofrecer al visitante. En Agrigento, al sur de la isla se encuentran algunos templos griegos muy bien conservados.

En el extremo sureste de Italia, en el tacón de la bota, se encuentra la región de Apulia. Una zona alejada de los destinos turísticos más conocidos del país pero que esconde tesoros como Alberobello, ciudad famosa por sus barrios de construcciones típicas, los trulli.

PACO BELLIDO
FOTOGRAFÍAS: J.P. BELLIDO

viernes, 23 de junio de 2017

  • 23.6.17
La ciudad francesa de Estrasburgo, sede entre otros organismos del Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, encarna el ideal de una Europa unida. No en vano, a lo largo de la historia, esta ciudad ha pasado de manos francesas a alemanas y viceversa en varias ocasiones.



En pleno corazón de esta hermosa localidad alsaciana se encuentra la catedral de Notre Dame, incluida junto al centro histórico de la ciudad en el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1988. El templo está consagrado al culto católico de la Virgen María, restablecido desde finales del siglo XVII tras el periodo de culto protestante iniciado en el siglo XVI.

El templo gótico se construyó entre 1176 y 1439. La fachada resulta impresionante, sobre todo cuando se accede desde la calle Mercière. El pórtico central está dedicado a la Pasión de Cristo y está decorado con escenas de los testamentos. La escultura de la Virgen con el Niño del parteluz recuerda la advocación mariana a la que se dedica la catedral. En su interior se conserva uno de los relojes astronómicos más interesantes del mundo.

Junto a la catedral se alza el Palacio Rohan –que alberga el Museo de Artes Decorativas–, el Museo de Bellas Artes y el Museo Arqueológico, uno de los más importantes de Francia por la calidad de sus colecciones.



En 1998 se inauguró el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo que, desde entonces, se ha convertido en un lugar clave de la vida cultural de la ciudad. Además de obras de Monet, Picasso o Kandinsky se puede ver el trabajo de dos artistas locales de prestigio: Hans Arp y Gustave Doré.

Las casas de estilo típicamente alsaciano a las orillas del río, en el barrio de la Petite France, son otro de los atractivos turísticos de la ciudad. Antigua morada de pescadores, molineros y curtidores, constituye todo un remanso de paz en pleno centro urbano. Entre las casas antiguas destaca la Maison Kammerzell, que se remonta al año 1427.

Tras la derrota de Francia en la guerra de 1870, los alemanes amplían la ciudad dando lugar al Barrio Imperial, una lujosa zona de grandes avenidas arboladas y edificios emblemáticos que serán sede de ministerios, la biblioteca y la universidad. Para saber más, merece la pena visitar la web de la Oficina de Turismo de Estrasburgo.

PACO BELLIDO
FOTOGRAFÍAS: LOLA VÁZQUEZ

martes, 29 de noviembre de 2016

  • 29.11.16
A 90 minutos en tren desde la estación de Paddington de Londres se llega a Bath, una ciudad incluida en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1987 por su interesante arquitectura georgiana y por sus restos romanos. La leyenda cuenta que el rey Bladud se curó de la lepra cuando pasaba con su piara de cerdos por los barros medicinales de la zona, por lo que decidió levantar una ciudad.



El principal atractivo de la ciudad, fundada por los romanos con el nombre latino de Aquae Sulis, son los restos de Sulis Minerva, el templo y el complejo de termas levantado por los romanos en el año 70 de nuestra era sobre un manantial natural de aguas termales –de hecho, el único manantial de agua caliente existente en Reino Unido–. Una completa audioguía en ocho idiomas permite conocer en profundidad la historia y los entresijos del lugar.

El puente Pulteney, completado en 1774 según diseño de Robert Adam, cruza el río Avo. El puente y la presa que hay debajo son dos de los motivos más fotografiados de la ciudad. Se les ha comparado con el Ponte Vecchio de Florencia, con el que comparte estar lleno de tiendas a ambos lados.



Al otro lado del río, desde el casco histórico, llegamos al Museo Holburne, la primera colección de arte de la ciudad, que exhibe obras de Gainsborough, Guardi y Stubbs, entre otros. El museo se alza sobre el antiguo Hotel Sydney y sus jardines eran uno de los lugares de paseo favoritos de Jane Austen, quien pasó largas temporadas en la ciudad. En la actualidad un museo nos acerca a su obra aunque, en realidad, la casa donde se encuentra no es la que ocupó realmente la escritora.

Con más de 5.000 edificios declarados Bien de Interés Cultural, Bath tiene la mayor muestra de arquitectura georgiana del país. En Royal Crescent encontramos otro de los lugares de interés de la ciudad: una serie de edificios de estilo georgiano que describen un semicírculo frente a un amplio parque y que son obra de John Wood el Joven, construidos entre 1767 y 1774.

En el n.º 1 se puede visitar una casa aristocrática del siglo XVIII con la residencia de los señores en las plantas nobles y las viviendas de los sirvientes en los sótanos y el ático. En la puerta nos recibe el ama de llaves ataviada a la usanza del siglo XIX.



En pleno centro de la ciudad, junto a las termas romanas, se alza la Abadía de Bath, un edificio levantado sobre la antigua catedral de origen normando con magníficas vidrieras. La iglesia es de confesión anglicana y está dedicada a los apóstoles San Pedro y San Pablo. Su estilo corresponde al gótico perpendicular.

Otro museo interesante es el Museo Herschel de Astronomía. Desde el patio trasero de una humilde casa de la calle New King's Street, el astrónomo de origen alemán William Herschel descubrió el planeta Urano, duplicando así el tamaño del Sistema Solar conocido en la época.

La ciudad merece una visita y gracias a su cercanía a Londres, es una escapada perfecta durante una visita a la capital británica. La oferta turística se completa con un buen número de propuestas interesantes y en las proximidades se pueden visitar las ruinas megalíticas de Stonehenge y Avebury.

PACO BELLIDO
FOTOGRAFÍAS: LOLA VÁZQUEZ

martes, 15 de noviembre de 2016

  • 15.11.16
En la Edad Media, Brujas era una de las ciudades más prósperas de Europa. Hacia 1500, la ciudad entró en declive y cayó en el olvido durante cuatro siglos, hasta que a finales del siglo XIX comenzó su restauración. Está incluida en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y es una de las ciudades más hermosas de Europa, por lo que suele estar plagada de turistas en temporada alta. La plaza mayor conserva aún su aspecto original, flanqueda por casas gremiales con hastiales escalonados.



En la plaza se alza el Belfort, una impresionante torre desde la que se disfruta de una soberbia vista de la ciudad. Muy cerca de la plaza mayor hay otra encantadora plaza, el Burg, en la que encontramos el Stadhuis o Ayuntamiento de la ciudad, en el que se aprecia la pujanza de Brujas en el siglo XV. Está realizado en estilo gótico flamígero.

Aquí se encuentra la Basiliek van het Heilig Bloed, es decir, la Basílica de la Santa Sangre, que conserva una de las reliquias más preciadas de la Cristiandad: un vial con la supuesta sangre de Cristo.

Detrás del Burg se encuentra el Canal Groenerei, el Canal Verde, uno de los más pintorescos de la ciudad. Brujas toma su nombre de los puentes (Brug en flamenco) que cruzan sus canales. El Rozenhoedkaai (Muelle del Rosario) es uno de los lugares más fotografiados de la ciudad.



La prosperidad económica del siglo XV atrajo a la ciudad a numerosos comerciantes que ocuparon los palacios de la ciudad y los adornaron con maravillosas obras de arte de los primitivos flamencos con Jan van Eyck y Hans Memling. En el Museo Groeninge encontramos obras maestras como La Virgen del canónigo (Van der Paele), de Jan van Eyck.

El Hospital de San Juan cuenta con más de ocho siglos de historia de monjas y hermanos cuidando a peregrinos, viajeros y enfermos. Sus salas medievales y la capilla albergan una impresionante colección de documentos de archivo, arte, instrumentos médicos y seis obras de arte de Hans Memling.

Con sus 115,5 metros de altura, la torre de la Iglesia de Nuestra Señora, construida en ladrillo, es la más alta de Europa. En su interior se encuentra la conocida escultura de Miguel Ángel, La Virgen con el Niño, así como gran número de pinturas, sepulcros policromados del siglo XIII y el mausoleo de María de Borgoña y Carlos el Temerario.

Detrás de la iglesia se encuentra el Puente de San Bonifacio, otro de los lugares pintorescos de la ciudad. A pesar de su aspecto, el puente data del siglo XX y es uno de los más recientes de la ciudad.



Desde la construcción en el siglo XIII de las murallas de la ciudad numerosos molinos han adornado los límites de su casco urbano. Hoy en día aún se levantan cuatro de ellos en el paseo ajardinado del Kruisvest.

Otro de los edificios notables es el Begijnhof. Las comunidades de beguinas son propias de los Países Bajos y se fundaron en el siglo XIII como hospicios para mujeres solteras y viudas. A pesar de ser una institución piadosa no es un convento, puesto que las beguinas pueden abandonarlo para casarse.
Todavía en la actualidad son casas de acogida.

Alrededor del parque se alzan los edificios encalados de los siglos XVII y XVIII de la comunidad de beguinas de Brujas. Una de las casas conserva la decoración típica del siglo XVII y funciona como museo, donde podemos hacernos una idea de la vida de esta comunidad religiosa.

PACO BELLIDO
FOTOGRAFÍAS: LOLA VÁZQUEZ

martes, 8 de noviembre de 2016

  • 8.11.16
París es un destino turístico de primer orden. Indiscutible. Pero cerca de la Ciudad de la Luz encontramos otros destinos que también merecen una visita. Buen ejemplo de ello es la hermosa localidad de Beauvais, capital del departamento de Oise, en la nueva región de Norte-Paso de Calais-Picardía, que está situada a 66 kilómetros de la capital francesa.



El monumento más importante de la ciudad es, sin duda, la catedral de San Pedro, una de las catedrales góticas más imponentes del país. El templo no se acabó nunca debido a las dificultades técnicas de la obra. Solo se terminaron el crucero, el coro y el ábside, formado por siete capillas absidiales y girola. En la época renacentista, el edificio estaba coronado con la aguja más alta de Occidente.

Es posible que la construcción fuera un desafío a la Corona francesa. Los enfrentamientos entre los poderosos barones aliados del obispo y la burguesía aliada del rey eran típicos de la época. El obispo Milón de Nantueil (1217-1234) estaba relacionado con los nobles que se rebelaron contra el rey Luis VIII e, incluso, intentaron secuestrar, sin éxito, a su hijo Luis IX, el rey santo.

Construyendo esta catedral, el obispo quizás quería hacer valer su independencia frente al rey, pero debido a la falta de fondos y a los graves defectos en la construcción, estos planes se lograron solo parcialmente. Pese a su estado inacabado, la catedral de Beauvais no desmerece, pues sus proporciones la convierten en una construcción espectacular. En muchos sentidos puede decirse que es el mayor logro de la arquitectura gótica: es la catedral con mayor altura de coro del mundo, hasta alcanzar los 48 metros.

En el interior de la catedral, en la capilla del Santísimo Sacramento, encontramos una obra maestra del ingenio humano. El reloj astronómico ideado por el relojero local Louis-Auguste Vérité. Está compuesto por 90.000 piezas mecánicas, acciona 68 autómatas y mide 12 metros de altura.

Además de marcar la hora y multitud de datos para el cálculo del calendario religioso, indica las mareas, el aspecto del cielo y la posición de los planetas. Incluso puede predecir los eclipses. A pesar de todo, se trata de una obra alegórica. La finalidad del reloj es la de expresar la llegada del fin del mundo y la necesidad de redimir los pecados.

Junto a la catedral se encuentra el Museo del Oise (MUDO), instalado en el elegante palacio de los condes-obispos de Beauvais. Tras atravesar las dos imponentes torres levantadas en el siglo XVI, se accede a un hermoso jardín y al palacio renacentista. En el museo se puede ver una colección de pintura del siglo XIX.

Beauvais quedó arrasada durante la Segunda Guerra Mundial, tras un ataque de la Luftwaffe en represalia por la destrucción de una de las ciudades medievales alemanas. El incendio destruyó dos tercios de la ciudad y de la parte histórica solo se conserva una calle con construcciones originales.



También es muy interesante la Leprosería de Saint-Lazare, uno de los raros ejemplos de arquitectura hospitalaria francesa de los siglos XII y XIII. Se conservan el granero, la residencia de los religiosos, la capilla y el recinto destinado a los enfermos. El granero es una construcción única en su género. En la actualidad se han restaurado los jardines de inspiración medieval y el recinto se utiliza para celebrar actividades culturales.

Beauvais está bien comunicado con París a través de tren y con el resto del mundo gracias al aeropuerto internacional de Beauvais-Tillé. Se puede volar directamente desde varias capitales de provincia españolas, entre ellas, Sevilla y Málaga. Para saber más, puede consultarse la web de la Oficina de Turismo de Beauvais.

PACO BELLIDO
FOTOGRAFÍAS: LOLA VÁZQUEZ

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