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jueves, 30 de abril de 2015

  • 30.4.15
Las tortas de aceite de Inés Rosales salidas de la fábrica de Huévar del Aljarafe se venden ya en más de treinta países, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Taiwán, entre ellos.

® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Su fundadora, Inés Rosales Cabello, natural de Castilleja de la Cuesta, decidió en el 1910 sacar de su recetario familiar la receta de las tortas de aceite y venderlas en el barrio de La Pañoleta, en Camas, enlace entre el Aljarafe y Sevilla con Huelva, Portugal y Extremadura.

Para ello pide fiado los ingredientes en una tienda próxima y con diez docenas de tortas, que elabora en la cocina de su casa, que posteriormente cuece en un horno de panadería, se lanza a esta aventura empresarial.

El producto resultó ser un éxito, ya que Inés regresó a su casa con todas las tortas vendidas. Un siglo más tarde, la empresa Inés Rosales, presidida por Juan Moreno, es un claro referente en el mercado de las tortas de aceite en todo el mundo. «El éxito residía en que era el primer producto manufacturado de pastelería que se vendía fuera del lugar de elaboración. Y el hecho de que sea un producto seco facilita su conservación y permite así que se pueda transportar sin que se estropee», comenta el presidente de la compañía.

Las tortas se vendían a un precio popular y dada la penuria económica de la posguerra «muchas generaciones de españoles lo único dulce que se llevaron a la boca fue una torta de aceite, porque es raro no encontrar un rincón donde no haya una anécdota alegre alrededor de una torta de aceite », comenta Juan Moreno. A ello se le suma que en la época, la oferta de dulces era muy reducida y que los niños fueran los benefactores iniciales de ese producto.

Décadas más tarde, una de las cualidades de este producto es que se trata de un producto saludable, porque está elaborado con aceite de oliva virgen extra de gran calidad, y sin ningún tipo de aditivos.

Actualmente la fábrica de Inés Rosales se encuentra en la localidad de Huévar del Aljarafe, en la que trabajan entre 115 y 145 personas, teniendo en cuenta que para la época de navidad se incorporan productos especiales. «Nos trasladamos desde la fábrica de Castilleja de la Cuesta porque preveíamos que no iba a ser capaz de absorber los crecimientos que íbamos a tener y estaba en el centro del pueblo, por lo que no tenía posibilidad de ampliación. En lugar de irnos a Marruecos o Portugal, elegimos quedarnos en la localidad de Huévar del Aljarafe, porque el polígono, que por aquel entonces carecía de actividad, se encontraba al pie de la autovía, con una buena comunicación, a sólo 12 kilómetros de Castilleja, lo que permitía mantener nuestra plantilla», cuenta Juan.

«La clave es estar muy atentos, tanto a lo que nos dicen los consumidores, como lo que nos cuenta el mercado, para así saber cómo poder ir adaptando nuetro producto. Desde ese momento nos hemos ido globalizando cada vez más, eso sí, sin perder la identidad local», comenta Moreno.

El plan estratégico de la empresa contempla el objetivo de duplicar la plantilla actual para el año 2017. «Sin quitar la importancia que tiene el turismo en nuestra tierra, considero que Andalucía mejorará cuando nos convirtamos en una tierra industrial, ya que en el caso particular de nuestro producto, utilizamos un 95% de materias primas que proviene de la tierra de Andalucía y que la transformamos aquí. Considero que eso es justamente nuestra conciencia social con respecto a la tierra que ocupamos», asegura Juan Moreno.

TOMARES DIGITAL / REDACCIÓN

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