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miércoles, 28 de febrero de 2018

  • 28.2.18
En Cataluña estamos esperando a que el señor Puigdemont deje de hacer comedia de una vez y permita formar Gobierno. Y si se considera tan listo, que venga a España y se someta a la acción de la Justicia, que es lo que cabría esperar de cualquier responsable político con un mínimo de decencia.



La situación no se circunscribe solo al terreno político. Y me explico: hace unos días acompañé al ambulatorio a mi nieta mayor, que tiene 16 años. Al solicitar la cita, el celador nos dijo, de manera muy arrogante, que no podrían atenderla ya que todos los médicos estaban con la gripe. Ante mi indignación, el celador nos invitó a dirigirnos a otro centro de salud situado a unos cinco kilómetros de donde residimos. Y se quedó tan pancho.

A mí me ocurrió algo parecido hace unas semanas: tenía revisión médica para febrero y unos días antes de la consulta con el especialista me envían una carta aplazando la visita a mediados del mes de marzo. Como ya se demoraba el control más de dos meses, decidí llamar a Atención al Paciente y me indican que si no me viene bien la nueva fecha, ya debo esperar hasta el mes de septiembre porque están faltos de personal.

¿Y saben qué les digo? Que no hace tantos años, la sanidad en Cataluña funcionaba divinamente pero, ahora, los políticos solo se preocupan de cuestiones que no sirven para resolver el día a día de los ciudadanos.

Por eso les pediría que dejen al margen al señor Puigdemont, que siga en su retiro de Bélgica, y que formen Gobierno, ya que, por poco que hagan las cosas, se comenzarán a arreglar un poco muchos de los problemas que constituyen la realidad palpable de esta tierra y que, la verdad, me da mucha pena.

JUAN NAVARRO COMINO

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