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martes, 1 de agosto de 2017

  • 1.8.17
Con el Premio de Novela Fernando Lara se pagó un otoño en Nueva York. Allí aprendió a amar el jazz, aunque el título de su libro suene a Frank Sinatra: New York, New York…. Con algo más de veinte años, Javier Reverte comenzó a viajar para no aburrirse. El tiempo, en todo caso, no le ha hecho cambiar. Después de haber escrito novelas y publicado tantos libros de viajes, no cree que lo haga sobre España, un país que le fascina y rechaza al mismo tiempo.



—Marilyn Monroe decía: “Me gusta Nueva York porque se me escapa”. ¿Te ocurre igual?

—Sí. Nueva York es una ciudad con tal energía que te supera. No eres capaz de abarcarla. Está por encima de nosotros.

—No sabías en qué gastar el dinero del Premio Fernando Lara y optaste por pagarte un otoño en Nueva York. 

—Tenía varias opciones. No sé. Pagar la entrada de un piso, a lo mejor. Podía también comprarme un coche de lujo. Podía ampliar mi vestuario. Pero la verdad es que, a ciertas edades, este tipo de cosas ya no importan nada. A mí me importaba mucho tener la vivencia Nueva York, que la tenía pendiente, y, bueno, me permití el lujo.

—Aunque el título suena a Frank Sinatra, las vacaciones te han servido para amar el jazz.

—Sí. El jazz era un tipo de música que oía en Madrid en los años sesenta. Me parecía demasiado intelectualizada, era casi psicoanalítica, era una especie de inmersión en el yo profundo. Y llegué a detestarla. Pero en Nueva York me dije a mí mismo: la música es el jazz, tengo que intentar comprenderla. Y creo que la comprendí, yendo sobre todo a Harlem, al jazz negro. Ahora es una música que me gusta.

—Con algo más de 20 años comenzaste a viajar para no aburrirte. Se ve que el estado de jubilado tampoco es capaz de sentarte en un sillón.

—A mí los años no me han cambiado. Yo trato de parecerme al niño que quise ser.

—“Para mí la aventura es una manera de vivir”. Pero también huyes del peligro.

—Sí, porque yo no concibo la aventura como la inmersión en el peligro. Para mí, la aventura tiene una definición muy precisa: la aventura es asomarte a lo que no conoces. Como hay muchas cosas que no conozco, la practico constantemente.

—En China no sentiste ninguna pasión. ¿Qué encontraste en Nueva York?

—Bueno, Nueva York es una ciudad que conjuga una enorme energía con una noble capacidad de gentileza y de buena educación. Es una ciudad en la que a veces te sientes en el siglo XXII y, otras, en el siglo XIX.

—Tuviste tiempo para pasear, para escribir este libro en forma de diario y concluir tu última novela, ‘El tiempo de los héroes’. ¿Tan largos son los días por allí?

—No. Pero tú sí los haces largos. Si yo fui solamente a escribir y a pasear y a conocer Nueva York, a la fuerza el día era largo. Yo hice los días largos.

—Nueva York da para mucho. Hasta te hiciste las uñas en una tienda de chinos y visitaste la tumba del padre de Lorca.

—Está fuera de Nueva York, está fuera del casco de Manhattan, está en el norte, siguiendo el curso del río Hudson. Sí, da para mucho y yo, la verdad, es que me he aficionado a hacerme las uñas. Voy a la manicura también en Madrid, donde hay muchos chinos, venidos de Nueva York supongo, haciendo manicuras.

—Siempre paseando por la Quinta Avenida pero no te tropezaste con Robert de Niro. ¿Desilusionado?

—No. Me extrañó. Porque uno está acostumbrado a ver las películas y no imagino la Quinta Avenida sin Robert de Niro, sin Al Pacino, sin Andy García. Y por eso paseé bastante por la Quinta Avenida y no lo encontré nunca. Me extrañó (ríe).

—Dos Passos, Whitman, John Ford, Woody Allen, Lorca. ¿Quién la describió mejor?

—Quizás, como descripción, Dos Passos. También hay otro escritor poco conocido en España. Se llama O´ Henry, que también la describió. Pero es que a su manera cada uno aportó una visión sobre todo poética. Lorca ha hecho la cumbre de la poesía sobre Nueva York. Él y Walt Whitman.

—Antes buscabas en tus viajes la diferencias entre los seres humanos y hoy las similitudes. ¿Cada día nos parecemos más?

—Sí. Porque las cosas esenciales siguen siendo muy parecidas. Pero además ahora el mundo se va unificando con la globalización, que tiene sus ventajas y también sus desventajas. El mundo se va pareciendo más a lo ancho y a lo largo del planeta.

—España es el país que más te sorprende y que menos entiendes. ¿No te inspira eso lo suficiente para escribir?

—No. A mí España no me llega. Novelas, sí. Casi todas transcurren en España. Pero lo que es libro de viajes, no. Porque es un país que no alcanzo a comprender. España me marea. Me fascina, por una parte, pero por otra me echa, porque hay muchas personas que no me gustan. No creo que escriba nunca sobre ella.

—Algún lugar al que hayas viajado y del que no hayas escrito nada.

—Muchos. Por ejemplo, Viena. Me parece una ciudad horrorosamente aburrida. Y si hay algo aburrido que me encuentro en el camino, no escribo nada sobre ello.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍA: ELISA ARROYO

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