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domingo, 2 de febrero de 2014

  • 2.2.14
Se crió en el barrio sevillano de Santa Clara, fue a los jesuitas del Portaceli, y es silencioso y discreto. Así es el hombre que el PP andaluz está en disposición de elegir como su nuevo presidente: José Luis Sanz, un sevillano del año 1968, de madre valenciana y padre andaluz, aunque algo de gotas sorianas también corren por sus venas.

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Es la antítesis de su competidora, la presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE, Susana Díaz. Algo, sin embargo, les une: ambos saben escuchar, medir los tiempos y aguantar, y Sanz, José Luis en el partido, ha aguardado un silencio sepulcral desde que Juan Ignacio Zoido, alcalde de Sevilla y presidente saliente, comenzó a convencer a la sede del PP en Génova y a Mariano Rajoy en Moncloa que este chico serio en todos los sentido, debía de ser el elegido. Ayer, desde Valladolid, donde el PP celebra la convención nacional, Zoido aseguró que el proceso de sucesión se ha abierto, que "pronto" se reunirá el comité regional andaluz para convocar el congreso y que el candidato será "de" y "para" Andalucía.

Después de meses de dudas, el presidente del Gobierno habría optado por la persona que mayor consenso tiene en el PP andaluz. Descartados los ministros Miguel Arias y Fátima Báñez, por distintas razones pero ambos se resistían por razones personales, el candidato con mayor respaldo era José Luis Sanz, a quienes todos los consultados reconocen un gran conocimiento del partido. "Él sabe perfectamente lo que debe hacer, en el plano interno y en el externo", explica un dirigente sevillano, que lo ha visto crecer dentro del partido.

Sanz llegó al PP procedente de Nuevas Generaciones en 1990, de un grupo de amigos con inquietudes políticas del Portaceli. Licenciado en Económicas, asistió al congreso de Sevilla de 1990 donde la Alianza Popular de Fraga se refundó en el PP y su primer cargo político fue la de representante de su partido en el Consejo de la RTVA. Compartió asientos con Fátima Báñez, la ministra onubense que ha fijado su residencia en Madrid de modo definitivo.

Pero su entrada en el aparato del PP andaluz llegó en 1996, cuando Javier Arenas marchó al Ministerio de Trabajo y lo dejó como coordinador de la Presidencia de los populares, como eje de comunicación entre el partido y Madrid. Juan Ojeda, entonces secretario general, se quedó en Andalucía, y Sanz se crió bajo la sombra de los dirigentes que han hecho del PP el primer partido de Andalucía. Cuando Teófila Martínez sustituyó a Arenas como candidata a la Junta y presidenta, Sanz siguió en la sede de la sevillana calle de San Fernando, pero con otros cometidos. Los consultados mantienen que se lleva bien con todos ellos, con Arenas, con Teófila Martínez, con Miguel Arias.

Sólo un desencuentro es conocido y público: el de José Luis Sanz con el gaditano Antonio Sanz, el que fuera mano derecha de Javier Arenas en su último período andaluz. De hecho, la llegada del Sanz gaditano a las entrañas de la sede de San Fernando propició que el Sanz sevillano entendiera que había que abrir otras puertas. En 1997 se presentó a la Alcaldía de Tomares, el pueblo más rico de la provincia de Sevilla, ganó y ahí sigue, donde ha compatibilizado el cargo con el de senador y secretario general del PP.

Tomares, su única mácula

Tres de sus concejales han sido imputados a causa de las irregularidades en la contratación de uno de ellos antes de ser edil. El PSOE mantiene que el acta de senador le ha evitado la imputación. El caso aún no se ha resuelto judicialmente, pero la imputación de miembros de su equipo le va a pesar como una losa, toda vez que la doctrina del PP andaluz ha sido la de casi condenar al imputado, al menos políticamente. En la dirección popular se mantiene que el caso se archivará, y así lo ha debido de considerar Mariano Rajoy, porque una campaña electoral con colaboradores imputados se convertirá en blanco de quien, como Susana Díaz, ha tenido que prescindir de posibles consejeros por este motivo.

Sanz cuenta con otro problema: es demasiado serio. Una de las personas que más lo ha seguido, casi un padrino, reconoce esta inmovilidad gestual del futuro candidato, pero considera que algunos de sus perfiles menos telegénicos pueden corregirse. Es cierto que ésta es una de esas personas de las que se dice que gana en las distancias cortas, donde deja constancia de un humor con una socarronería propia de la diplomacia vaticana.

TOMARES DIGITAL / REDACCIÓN

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